Gestionar el reflujo ácido nocturno puede verse significativamente influenciado por tu posición al dormir. Dormir de lado izquierdo o elevar la cabeza son estrategias efectivas para minimizar el riesgo de que el ácido estomacal fluya de regreso al esófago, mejorando así la comodidad durante el sueño. Además, optimizar tu entorno de sueño puede aliviar aún más los síntomas y mejorar la calidad general del sueño.